Influenza: Impresiones del día 7

Foto: César Durione

Foto: César Durione

En un clásico ritual periodístico, ayer estuve casi todo el día afuera del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, de guardia.

Hablé con decenas de personas, sobre todo familiares de gente internada o que acababa de llegar para hacerse examinar ante síntomas preocupantes.

También me hice tiempo para hablar con Sandip Roy, el conductor de New America Now, un programa de radio en San Francisco, California, hecho con una perspectiva inmigrante. (La entrevista sale este viernes a las 3 de México, 4 de Nueva York, 5 de Buenos Aires por la estación KALW, y también se repite el domingo, pero subiré el audio acá cuando lo tenga.)

La sensación que me quedó de hablar con la gente afectada es, primero que nada, de incertidumbre.

Incertidumbre de ellos, que no saben bien qué tienen sus familiares. Sólo encontré un puñado de gente que había escuchado de los médicos un diagnóstico confirmado de influenza.

Incertidumbre mía, como periodista, de qué tan grande es la crisis, cuando la tarea más difícil –confirmada por colegas– es la de encontrar gente enferma de influenza.

Sí hay datos preocupantes. Una señora cuyo marido está muy grave, con influenza, me dijo que lo tenían en terapia intermedia porque en terapia intensiva no había más lugar desde hace varios días.

También hay cosas increíbles. Como el cartel bien a la entrada del servicio de urgencias, pegado en un teléfono público, que ofrece a la venta espacio en un cementerio. O las dos señoras que se acercaron a ofrecer una sanación terapéutica, espiritual, y no sé qué más, mientras entrevistaba a familiares de internados. La terapia que promovían, gratuita, no religiosa, consistía en tomarnos todos de las manos o algo así, en estos días en que nadie quiere tocar a nadie.

Como estoy trabajando en un artículo a largo plazo, pude observar con cierta distancia a mis colegas de la prensa diaria, de la televisión, que andaban atrás de la noticia del día, apurados, presionados. El INER es el lugar más seguro para conseguir una buena entrevista, porque en otros hospitales puede no haber nadie con diagnóstico confirmado, es todo muy dudoso. Además, la información se maneja centralizada y hablar con personal de cada lugar es imposible.

Sí, un médico me confió que en el INER siguen sin recibir todas las máscaras faciales que necesitan. El personal usa unas más profesionales –parecen un filtro de café– que el primitivo tapabocas celeste que vestimos los ciudadanos de a pie.

Las entrevistas se hacen más raras cuando nadie puede ver la boca de la otra persona, son una conversación entre miradas. A mí se me hacía inevitable arreglarme la posición del tapabocas a cada rato.

Después les cuento más.

2 comentarios

Archivado bajo D.F., Fotos, México, medio ambiente

2 Respuestas a “Influenza: Impresiones del día 7

  1. AEZ

    La última observación (eso de “una conversación entre miradas”) es sencillamente brillante.

    Que sigan los reportes.

  2. Gracias, maestro. Ya estoy medio podrido de la influenza, pero a ver si escribo uno más hoy.

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