Cumplí el sueño de la parrilla propia. Por primera vez en mi vida.
En el balcón del séptimo piso. (No hay octavo).
Tira como loco, casi se me quema el primer asado por exceso de brasa. Cuestión de ir aprendiendo.

La foto está sacada a través de la puerta de vidrio que da al balcón, que se abre hacia afuera y lo parte a la mitad cuando está abierta, lo que (quiero creer) provee una buena barrera para que el humo no vaya para el lado de la única vecina.
2 comentarios
Junio 27, 2008 a las 11:55 am
Bien! Lo que uno realmente más extraña cuando está en otro país es la comida, no a la gente =P
Junio 30, 2008 a las 8:05 pm
que fantasmal! uuuuu… asaadooo aaassaaaadooooo ra ra ra