
(Foto gentileza: Cuauhtémoc Rossi).
Ahora no tengo mucho tiempo para escribir, pero debo decir que cumplí la misión de todo argentino futbolero: visitar el Estadio Azteca, el templo donde transcurrió la mayor hazaña del fútbol argento.
Impresionante estadio. Me tocó un partidazo, América 4 – River 3. Lo de la hinchada, diremos que “raro”. Cantaba sólo la porra que está detrás de un arco y el resto hacía ruido inorgánico, incluyendo la muchachita que no dejaba de revolear una matraca gigante delante nuestro.
Participé de los dos rituales que, creo, son los grandes aportes de México al fútbol mundial: la ola (aunque una sola vez,
) y del sincronizado grito de “Puuutoooooo…” cuando saca el arquero visitante.
Para mí, claro, insultar a los jugadores de River fue lo único que no era novedoso.
5 comentarios
Abril 4, 2008 a las 4:04 am
Seré curioso, con que acento insultabas ? te animaste a putear en criollo ?
Abril 4, 2008 a las 10:10 am
No, pos, el “puto” es universal, no hay diferencia de acento.
(Como diría Seinfeld, not that there’s anything wrong with that).
Abril 11, 2008 a las 12:28 pm
vaaaaamoooooooosss vaaaaaaaaaaaaamooos Améeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeericaaaaaaaaaaaa!!!
Julio 28, 2008 a las 11:11 pm
[...] 2 – La hinchada le pone mucha onda. Eso sí, no todo el estadio canta lo mismo, lo que acá parece que es una constante. [...]
Febrero 2, 2009 a las 1:20 am
si noesta cantando todo el estadio …es por que aun aqui en mexico las autoridades aun mantienen la separacion entre la barra y el publico general … aki es aun familiar …